CALOR
ELECTRÓNICO
Cuando tocamos el núcleo de un transformador y sentimos
que está caliente y hacemos lo mismo en un capacitor
que está en malas condiciones y comprobamos que se ha
elevado su temperatura, estamos descubriendo una fuente de calor,
un sistema de producir calentamiento de materiales por vía
electrónica; en el primer caso tenemos el calor por vía
inductiva y en el segundo por vía capacitiva. Entonces,
como introducción, podemos decir que para calentar materiales
metálicos usamos la inducción, colocando el metal
dentro de una bobina; y para calentar materiales no metálicos,
que son, aislantes, usamos un capacitor y el material lo colocamos
como dieléctrico. Estas dos clases, de calor electrónico
son las fundamentales, y lo dicho es muy poco como para que
podamos comprender la teoría, pero nos dice ya que el
principio es sencillo, que hay dos grandes grupos de aparatos
de calor electrónico según el tipo de material
a calentar, y que los equipos productores de calor serán
bobinas o capacitores, uno para cada tipo antes mencionado.
CALOR
INDUCTIVO
Desde que conocemos los transformadores, las inductancias, las
impedancias de filtro y en general todo elemento que tenga núcleo
de hierro, hemos oído que los mismos, son buenos o que
trabajan descansados si sus respectivos núcleos no calientan
y en cambio se les atribuye mala calidad o condiciones de trabajo
sobrecargado cuando calientan en exceso. Más todavía,
cuando se habla de transformadores, se afirma que el núcleo
no puede ser macizo porque al inducirse en él corrientes
parásitas, se calentaría en exceso.
Claro que si colocamos un material conductor dentro de una bobina
recorrida por corriente alternada, el campo magnético
que genera esa bobina será también alternado,
es decir variable, y por ende se producirán en la pieza
metálica corrientes inducidas que la recorrerán
en todas direcciones. Como esa pieza tiene baja resistencia
eléctrica, las corrientes alcanzarán intensidades
grandes y se producirá una gran cantidad de calor. Si
esa pieza debe ser el núcleo de un transformador o de
una impedancia, para evitar ese calentamiento excesivo se recurre
a formar el núcleo con pilas de chapas, con lo que cada
una de ellas tiene mucha mayor resistencia eléctrica
y la corriente inducida adquirirá valores menores.
Pero si lo que queremos es producir calor en forma intencional,
no haremos la pila de chapas sino que dejaremos el núcleo
macizo. También sabemos que si la frecuencia de la corriente
alternada que recorre la bobina es mayor, las corrientes parásitas
serán de mayor intensidad; luego, para producir calentamiento
por este sistema, se usarán corrientes de alta frecuencia
y no la corriente tomada de la línea de canalización.

Fig.
A - Principio del calentamiento por inducción.
|
Y
ya llegamos a la esencia del sistema de calentamiento
por inducción o calor inductivo del que queremos
hablar. En esencia el sistema está ilustrado en
la figura A. Una bobina de gran diámetro, conectada
a una fuente de tensión E de alta frecuencia,,
generalmente unos 400 Kilociclos por segundo, dentro de
la cual se coloca la pieza metálica a calentar.
Véase que en este caso se aprovecha lo que en los
transformadores se consideraba un defecto, es decir se
utilizan las corrientes parásitas para producir
calor y no se trata de reducir ese calor. Falta saber
para qué queremos calentar la pieza que colocamos
dentro de la bobina. |
Bueno, una pieza de metal necesita ser calentada para templarla,
si es un acero susceptible de tal operación, para soldarla
a otra pieza, para fundirla. En el caso de querer fundir un
metal, dentro de la bobina no se coloca directamente el metal
sólido sino un crisol, que es un recipiente hecho con
un material refractario, muy resistente al calor; dentro del
crisol van los trozos sólidos del metal a fundir y el
calor producido por inducción produce la fusión
del metal. Es evidente que este sistema se usará, preferentemente
con metales de baja temperatura de fusión, corno son
los metales llamados blandos (plomo, estaño, etc.), pero
existen los llamados hornos de inducción en los que se
funden metales más duros.
Calentamiento
superficial
Merece
una mención aparte el caso del endurecimiento o templado
superficial de piezas de acero, operación que suele llamarse
cementación, Son piezas que deben presentar gran dureza
exterior, pero conservar sus condiciones de elasticidad en su
seno. Ordinariamente, esa operación se hacía cubriendo
la pieza de acero con un material carbonoso y sometiendo al
conjunto a una temperatura de rojo vivo durante un tiempo prolongado,
a veces muchas horas. Si el proceso se realiza por calor inductivo,
las cosas se simplifican notablemente, como veremos.

Fig.
B - Los filetes de corriente se repelen entre sí
. |
Para
comprender ese proceso, digamos antes algo sobre lo que
se entiende por efecto pelicular; ocurre que si una corriente
alternada recorre un conductor se forman algo así
como un filete, o venas de conducción en la masa
metálica del conductor, de tal forma que ese conductor
pareciera formado por multitud de delgados cables prensados
en un todo sólido. Pero, en realidad, son los mismos
electrones los que forman, en su veloz carrera, hileras
multifilares. Esas venas son, entonces, hilos de corriente
alternada, y no nos preocuparían sino por el hecho
de que al ser alternada, esta corriente crea campos magnéticos
a su alrededor; tales campos son también alternados
y se originan fenómenos electromagnéticos
con fuerzas de repulsión entre cada filete de corriente
(ver figura B), fuerzas que son las que hacen funcionar
los motores eléctricos, sin ir más lejos.
Claro que mientras la frecuencia de la corriente alternada
es baja, ese fenómeno pasa inadvertido y no se
manifiesta por ningún efecto particular. |
Pero si aumentamos la frecuencia, digamos que llegamos a los
millares de ciclos por segundo, esas fuerzas de repulsión
entre filetes de corriente los empujan hacia afuera y comienza
a producirse lo que se llama conducción superficial o
efecto pelicular. Quiere decir que a medida que aumenta la frecuencia,
la corriente tiende más y más a circular por las
capas superficiales del conductor y menos por su interior o
parte central, tal como lo quiere representar la figura C.

Fig.
C - La repulsión empuja hacia la superfície
externa del conductor a los filetes de corriente . |
En
la práctica, el efecto pelicular tiene una cierta
profundidad o penetración, que es la medida desde
la superficie externa del conductor hasta su punto interior,
donde todavía hay filetes de corriente en cantidad
o densidad apreciable; la figura D nos muestra ese concepto
de penetración. Si representamos gráficamente
las variaciones de la densidad de corriente en función
de la penetración, tendríamos el gráfico
de la figura E. Se ve que a cierta penetración
la densidad de corriente adquiere valores muy bajos y
puede considerarse que la circulación es despreciable;
claro que este gráfico vale para una cierta frecuencia,
pues si la aumentamos, la penetración será
menor. |

Fig.
D - Se llama penetración a la distancia desde
la supefície externa hasta el punto donde todavía
se encuentran filetes de corriente . |
Veamos
ahora como podemos aplicar el efecto pelicular para cementar
trozos de acero. La figura F nos muestra él esquema
sintético de la operación. La pieza a cementar
se coloca dentro de una bobina, la cual está recorrida
por corrientes de alta frecuencia; ya hemos dicho que
se usan cifras del orden de los 400 Kc/s. Esa bobina la
hacemos con caño conductor, ya que por el mismo
efecto pelicular que acabamos de mencionar, no tendría
objeto de que fuera de cobre macizo: el caño de
cobre permite un mejor enfriamiento de la bobina mediante
una corriente de agua. Claro que no nos interesa producir
calor en la bobina sino en la pieza. En la pieza de acero
se produce el calentamiento por inducción, pero
el efecto pelicular hace que ese calentamiento sea grande
en una zona superficial y pequeño en el centro
de la pieza, tal como lo quiere indicar la figura. En
la práctica, la operación de cementación
se hace a una penetración de más o menos
un milímetro y dura solamente unos 5 a 10 segundos. |

Fig.
E- El efecto pelicular reduce la densidad de corriente
en el interior de la pieza. |

Fig.
F - La acción térmica se produce en una
zona superficial de poca profundidad . |
Además
de cementar aceros por este sistema, se realiza el recocido
de bronces, latones y otros metales similares; ello se debe
a que, cuando se los ha trabajado en frío, esos metales
se vuelven tan quebradizos que no pueden ser sometidos a procesos
mecánicos sin que se rompan. Entonces, se los somete
a un recocido; por el método clásico, en horno,
el recocido se hacía a una temperatura de 600° C
durante dos horas. Por inducción se llega a 750°
C en una operación que dura un minuto.
Soldadura por inducción
En
las procesos de soldadura hay una importante distinción
entre la que se denomina autógena y la no autógena.
La segunda consiste en adosar dos piezas metálicas, colocando
en la unión un fundente adecuado y el material soldante;
el conjunto se calienta suficientemente para fundir el soldante,
el que se cuela entre las dos piezas a soldar rellenando bien
la unión de ellas. Es la llamada soldadura fuerte, con
plata, cobre o con aleaciones de esos mismos metales.
Esa operación puede hacerse con el método de inducción,
introduciendo las piezas a soldar con el fundente y el soldante
en el interior de la bobina de calentamiento. Luego, se da corriente
a la bobina y se produce la soldadura en forma más rápida
y más uniforme que con los métodos clásicos.
Idéntico sistema se usa para soldadura autógena
y aún para secado de pinturas, esto último con
temperaturas mucho menores, por supuesto; también se
emplea el método inductivo para forjar cabezas de remaches.
CALOR
DIELECTRICO
El
segundo sistema de calor electrónico que habíamos
mencionado arriba es el denominado calor por pérdida
dieléctrica.
En primer lugar, este sistema es apto para materiales no metálicos,
es decir para materiales que son malos conductores de la electricidad,
como ser los plásticos, el caucho, las maderas, algunos
productos químicos y los alimentos en general; corno
se ve, el campo de posibilidades es sumamente amplio. Con el
calor dieléctrico pueden soldarse materiales plásticos
(todos hemos visto las carteras de tela plástica soldada,
las bolsitas de polietileno, etc.), pueden precalentarse productos
de caucho sintético, pueden someterse a un calentamiento
suave ciertos alimentos (caso de la pasteurización),
puede producirse la esterilización de material quirúrgico,
puede encolarse la madera para formar terciadas de todo tipo,
etc .

Fig.
G - Principio de la producción de calor dieléctrico.

Fig.
H - El material que actúa como dieléctrico
no necesita tocar en ambas partes. |
Veamos
ahora el principio de acción de este tipo de
calor. Recordemos que hablamos de los capacitores qué
calentaban; en efecto, cuando tenemos un capacitor que
calienta decimos que el dieléctrico del mismo
está en malas condiciones y reemplazamos la unidad.
En realidad todo capacitor tiene siempre una pequeña
corriente de fuga a través del dieléctrico,
pero esa corriente se mantiene en cifras bajas.
Si
construirnos un capacitor y le colocamos como dieléctrico
un material aislante pero no completamente apto para
esa función, como lo muestra la figura G, y la
tensión que le aplicarnos es de alta frecuencia,
la corriente de fuga será mayor que la normal
de un capacitor perfecto, y el material calentará,
No es necesario que el material colocado entre las placas
quede perfectamente en contacto con ellas, pues en la
figura H se muestra un caso en que el material apoya
en la placa inferior sin tocar la superior; sería
el caso de usar una cinta transportadora de material
que pasa entre las dos placas del gran capacitor deslizándose
sobre la placa de abajo, sin que el material toque la
placa superior.
|
El
calor dieléctrico se produce entonces por un defecto
de funcionamiento del capacitor que formamos con dos placas
y con el material a calentar. Las ventaja evidentes son: primero,
se puede controlar a voluntad la cantidad de calor que se aplica
a la sustancia dieléctrica regulando la tensión
que conectamos entre las placas, y segundo, el equipo generador
es simple, de fácil manejo y admite cualquier tipo de
electrodos de aplicación, Ejemplo típico de esto
último es la máquina de soldar telas plásticas,
que tiene una rueda conectada a uno de los polos y una placa
metálica que sirve de mesa; haciendo pasar las dos telas
juntas, la ruedita las va soldando, por lo que podría
llamarse soldadura autógena plástica. Para otras
aplicaciones, los electrodos de aplicación toman las
formas que resulten más adecuadas.
Principio
de funcionamiento del horno de microondas
El hecho que las ondas de radio transportan energía ya
es del conocimiento de todos los que tienen contactos con transmisores
de radio de cierta potencia. Y todos saben muy bien que un toque
accidental en un circuito que trabaje con radiofrecuencia de gran
intensidad puede no causar un choque, pero sí quemaduras,
incluso graves.
El calentamiento provocado por las ondas de radio también
fue observado por los operadores de grandes estaciones de Radar,
como, por ejemplo, los norteamericanos en Groenlandia, que se
calentaban ante las potentes antenas que irradiaban millones de
watts de microondas en la dirección de donde podría
venir un eventual ataque ruso.
Estudios hechos con seres vivos revelan que las ondas de determinadas
longitudes pueden penetrar profundamente en los tejidos vivos
y provocar un calentamiento, Este calentamiento es peligroso,
pues puede destruir estos tejidos vivos, motivo por el cual la
exposición de personas o animales a radiaciones de gran
intensidad es muy peligrosa. Por otra parte, si se trata de tejidos
muertos, el efecto de calentamiento provocado por las ondas de
radio de longitud muy pequeña pueden hasta tener utilidad
en el campo doméstico.
Aplicando una buena potencia de radiación de alta frecuencia
en los alimentos, podemos cocinarlos con mucha facilidad y eficiencia.
Lo interesante de todo esto es que sólo podemos tener este
tipo de aparato doméstico hoy, porque durante años
los esfuerzos de guerra orientaron la investigación y el
desarrollo hacia un dispositivo de uso exclusivamente militar
capaz de producir microondas en gran cantidad. Este dispositivo
es la válvula Magnetrón, el corazón de los
sistemas de Radar.
Calentamiento
por microondas
En
un cuerpo cualquiera en estado neutro, normalmente la electricidad
no se manifiesta porque sus moléculas, que son polarizadas,
tienen una distribución que, en el todo, neutraliza las
cargas (figura 1).

Fig.
1
Mientras tanto, tales moléculas polarizadas pueden fácilmente
ser orientadas por la acción de campos eléctricos
externos.
En la figura 2 mostramos lo que ocurre con las moléculas
de un cuerpo cuando son sometidas a la acción de un fuerte
campo eléctrico.

Fig.
2
Si invertimos la polaridad del campo eléctrico, la tendencia
de las moléculas es modificar su posición de modo
de orientarse conforme a la nueva acción del campo (figura
3).

Fig. 3
¿Qué
ocurriría si el campo estuviera cambiando constantemente
de polaridad, como en el caso de la aplicación de una señal
de radiofrecuencia (RF), por ejemplo?
La respuesta es que las moléculas cambiarían de
posición rápidamente, intentando acompañar
las modificaciones del campo y, en consecuencia, habría
producción de calor. El material se calentaría en
función de la energía gastada en el proceso por
la propia vibración de sus moléculas (figura 4).

Fig.
4
Note que si este material fuera un alimento, su cocción
ocurriría de una manera bien diferente a la convencional.
En el cocimiento común el alimento es calentado a partir
de una fuente externa de calor. Este calor debe penetrar en el
alimento, o propagarse por convección, si fuera un líquido.
El resultado es que el calentamiento no ocurre de un modo uniforme.
Si tuviéramos un alimento sólido, la tendencia es
que las partes externas se calienten antes que las internas. En
el caso de una pieza grande de carne, por ejemplo, puede ocurrir
que la parte externa esté perfectamente cocida (o quemada)
mientras que la interna todavía no haya recibido suficiente
calor (figura 5).

Fig.
5
En el cocimiento por radiofrecuencia, por la acción de
un campo eléctrico fuerte, las moléculas del alimento
vibran todas con la misma intensidad y al mismo tiempo, generando
calor de modo uniforme. Esto significa que la temperatura sube
hasta el valor necesario para el cocimiento en toda la extensión
del cuerpo, al mismo tiempo (figura 6).

Fig.
6
Para
que ocurra el proceso indicado, no se puede usar cualquier tipo
de señal de radiofrecuencia. Para penetrar en los alimentos
y producir calor, la frecuencia debe ser elevada en la faja de
las microondas y a una potencia considerable.
Algunos
hornos utilizan una frecuencia que corresponde a una longitud
de onda de 12,24 cm. La potencia máxima de la señal
generada es del orden de los 700 watts. Para producir una señal
en esta frecuencia, que corresponde a la gama de las microondas,
con la potencia indicada, son necesarios dispositivos especiales;
el horno en sí debe ser dotado de todos los sistemas de
seguridad para evitar que el usuario reciba directamente esta
radiación.

Fig.
7 - Distribución de ondas en un horno de microondas
Comportamiento
de las microondas.
Las microondas se comportan de modo bastante semejante a la luz,
que también es una forma de radiación electromagnética.
Existen, pues, cuerpos que son transparentes, traslúcidos
u opacos, en relación a las microondas como en el caso
de la luz.
Los cuerpos transparentes a las microondas, como el papel, el
vidrio, la loza, los plásticos, etc., son los que no afectan
su propagación.
Si colocamos alimentos en recipientes de estos materiales, las
ondas los atravesarán, llegando directamente a los alimentos,
produciendo el efecto deseado (figura 8).

Fig.
8
Los cuerpos traslucidos son aquellos en que la radiación
penetra pero se difunde en su interior, siendo absorbida. Un ejemplo
de cuerpo traslúcido para la luz es el vidrio lechoso.
Para las microondas serían los alimentos, que son cocidos.
Finalmente, tenemos los cuerpos opacos que reflejan esa radiación,
no dejándola penetrar, como en el caso de los metales.
Por lo tanto nunca debe utilizar vajilla de metal para cocinar
en un horno de microondas, y si cualquier recipiente de los materiales
citados a continuación :vidrio templado, porcelana para
horno, cerámica para horno, cazuelas de barro cocido, plásticos,
bolsas para freezer u horno, rollo de película plástica
antiadherente, cartón o mimbre, moldes de papel, etc.
Para el caso de los alimentos es preciso además tener en
cuenta el grado de profundidad de penetración de las microondas.
Lo que ocurre es que, a medida que las microondas penetran en
el alimento, su energía es absorbida, habiendo por lo tanto
una reducción de su intensidad .
Este grado de penetración depende tanto de la naturaleza
del material, que absorbe las microondas, como de su frecuencia.
El valor numérico de este grado de penetración es
expresado para el punto en que la intensidad de las microondas
decaen hasta el 37 % del valor inicial.
Para los hornos de 2.450 MHz, el grado de penetración en
la carne es de aproximadamente 2 a 3 cm, y para otras comidas,
de 5 a 7 cm.
Esto significa que los trozos grandes de alimentos congelados
o aves precisan por lo menos de 15 minutos de cocción para
quedar a punto.