APLICACIONES
ELÉCTRICAS : ELECTROIMANES Y RELEVADORES
Un
electroimán es un bobinado recorrido por corriente eléctrica,
por cuya razón forma un campo magnético; si dentro
del bobinado hay un núcleo de hierro, ese campo magnético
estará considerablemente reforzado. La figura 1 nos da
la imagen más elemental y un poco burda de un electroimán,
dispositivo que ha reemplazado en la mayoría de las aplicaciones
a los imanes naturales y artificiales. Estos últimos, o
sea los imanes comunes suministran campos magnéticos de
densidad relativamente reducida, o cuando se los fabrica especialmente
para tener campos de elevada intensidad, resultan costosos. Además,
el campo magnético que suministran no es controlable puesto
que dan una cierta cantidad de líneas de fuerza, y esa
cantidad es fija, hasta que se va reduciendo por envejecimiento.
Cuando se desea la posibilidad de graduar la intensidad del campo
magnético, y también poderlo cortar o anular en
cualquier momento, se construyen electroimanes, es decir núcleos
de hierro con bobinados por los que pasan corrientes eléctricas.
Fig.
1- Forma de actuar de un electroimán |
Si
en un electroimán se quiere variar la densidad magnética,
podemos hacer aumentar o disminuir la intensidad de la corriente
eléctrica que pasa por el bobinado. Si queremos que
en un momento dado deje de haber campo magnético
, basta cortar la corriente, o sea abrir el circuito de
la pila que vemos claramente en la figura 1.
Para
su uso en la industria se construyen electroimanes de la
forma que se ve en la figura 2. |

Fig.
2 - Un electroimán para levantar pesos |
Tienen
tres partes netamente definidas: la culata, la armadura
y el bobinado. La armadura es la parte móvil a la
que se enganchan los objeto, que se deben transportar, y
la culata está asegurada a la grúa o guinche.
Arrimando una pieza a la otra y cerrando el circuito de
la corriente, quedan fuertemente adheridas y el peso enganchado
puede transportarse.
Para el transporte y movimiento de caños o grandes
piezas de hierro o acero, pueden simplificarse notablemente
los electroimanes. |

Fig.
3 - Un electroimán para levantar caños de
hierro |
Veamos
al efecto la figura 3 que nos muestra uno de los modelos usados
para transportar caños de hierro. Al apoyar la culata
con su bobinado sobre el caño, sus extremos inferiores
ahuecados en forma cilíndrica apoyan directamente sobre
el caño, y éste hace de armadura, quedando fuertemente
adherido cuando se hace pasar corriente por la bobina. La
grúa no tiene más que enganchar en el ojal superior
de la culata para llevar el caño a otra parte. |
Se
construyen, además de los dos modelos presentados, muchos
otros para diversas aplicaciones. En los electroimanes se puede
conseguir la densidad magnética más alta que permita
el núcleo, y si esa cifra fuera insuficiente, se pone un
núcleo más grande, todo de acuerdo con los pesos
a levantar. Se puede invertir la polaridad magnética con
sólo invertir el sentido de la corriente eléctrica
que recorre el bobinado, según lo sabemos, y se quede cortar
el funcionamiento del electroimán con sólo cortar
la corriente que lo alimenta mediante una llave o interruptor.
Tan interesantes dispositivos se emplean también para otros
usos que el de levantar pesos. De entre esos otros usos describiremos
el funcionamiento de uno de los más conocidos, tanto para
conocer una aplicación de los electroimanes como para aprender
su funcionamiento.

Fig.
4 - Una campanilla eléctrica |
Una
de las más interesantes aplicaciones de los electroimanes
la tenemos en la campanilla eléctrica, utilizada
para llamar la atención a los moradores de una casa
o para avisar al personal auxiliar del hogar o de la oficina.
También se emplean campanillas en instalaciones de
alarma de incendios, teléfonos, etc.
Para
estudiar el modo de funcionar, veamos de qué se compone,
según lo ilustra en forma esquemática la figura
4. En el centro tenemos un electroimán con su bobina,
la cual está alimentada con dos pilas en serie, pero
el circuito no está cerrado directamente, sino que,
si observamos la figura, pasa por una serie de piezas cuya
misión explicaremos de inmediato. |
Campanilla
eléctrica .
La
armadura del electroimán es un trozo de hierro, pero que
está sujeto a una lámina elástica, digamos
un trozo recto de cuerda de reloj, que está fijo en su
extremo inferior y que tiene una bolita metálica en el
extremo superior. Al lado de esta bolita hay una campana, o sea
una especie de cápsula metálica invertida. Si la
bolita pega en la campana se produce un sonido (diríamos
un "rin"). En el centro de la lámina tenemos
el trozo de hierro que es la armadura del electroimán,
y en el mismo lugar, pero en la cara opuesta, tenemos un saliente
que está apoyado en un tornillo.
Sigamos el circuito eléctrico, o sea el que lleva la corriente
eléctrica de las pilas. Del polo positivo de la pila izquierda
vamos a la bobina del electroimán, de allí al soporte
de la lámina elástica; de ella pasamos por el contacto
de apoyo al tornillo y de aquí pasarnos a un botón
pulsador y volvemos a la pilas. Quiere decir que para que el electroimán
funcione todo el circuito tiene que estar cerrado, y eso ocurre
cuando oprimimos el botón pulsador.
En el momento que funciona el electroimán, atrae a la armadura,
o sea que la lámina se tuerce hacia la izquierda y la bolita
pega en la campana. Pero al mismo tiempo se corta el circuito
eléctrico en el contacto con el tornillo. Con ello, el
electroimán deja de funcionar y la armadura queda libre.
Corno la lámina es elástica vuelve sola hacia la
derecha, pero al hacerlo cierra nuevamente el circuito en el tornillo,
y entonces vuelve a funcionar el electroimán si mantenemos
apretado el botón pulsador. Nuevo golpe sobre la campana,
nueva interrupción del circuito, nueva vuelta atrás
de la lámina y así siguiendo. El sonido producido
en la campana es un repiqueteo que todos conocemos. Al soltar
el botón deja de sonar, quedando la lámina apoyada
en el tornillo, que es la posición de reposo.
La pieza que sirve de apoyo al contacto que establece la lámina
es un tornillo y no un tope, para poder regular su posición
y buscar la que produce el sonido más continuo y estridente.
En efecto, girando el tornillo se varia la distancia que recorre
la lámina en su movimiento de izquierda a derecha y viceversa,
y con ello se encuentra que hay una posición que da el
funcionamiento óptimo. Encontrada la misma, se fija el
tornillo para que no se mueva solo, con una tuerca que tiene para
ese fin.
El pulsador que mencionamos no viene con la campanilla, sino que
se coloca alejado de ella, precisamente en el lugar desde donde
se desea llamar. Los dos cables que entran y salen al pulsador
deben llevarse hasta donde él se encuentre. Las pilas,
en cambio, se colocan directamente al lado de la campanilla. Debemos
aclarar que hoy día no se emplean siempre pilas para alimentar
las campanillas, sino que se usan generalmente transformadores
con alimentación de corriente de línea.
Electroimanes
de corriente alternada
Supongamos
que tomamos un electroimán, tal como lo conocemos, y en
lugar de conectarle una pila, según la figura 4, le aplicamos
a la bobina una tensión alternada, como lo muestra la figura
5.

Fig.
5 - Un electroimán para coriente alternada

Fig.
6 - Gráfico de la corriente alternada |
El
núcleo de hierro, según sabernos es una barra
que se coloca dentro de la bobina. Frente al electroimán
hay un disco de hierro sujetado a una pared por un resorte.
Este dispositivo lo hemos colocado para comprender la explicación
que sigue. Cuando
hablamos de imanes, dijimos que una barra de hierro imanada
atraía pequeñas limaduras de ese metal.
Obsérvese que no se hizo distingo entre el polo
Norte y el polo Sur del imán, pues ambos polos
atraían las limaduras. Esto quiere decir que el
trozo de hierro que acercamos al electroimán de
la figura 1 será atraído por cualquiera
de los extremos del mismo. Es decir que tanto el Norte
como el Sur del electroimán atraen al hierro.
Si cortamos la corriente que recorre la bobina del electroimán,
cesa el campo magnético y con ello la fuerza de
atracción, con lo que la pieza de hierro suelta
de la figura 1 caerá por no ser más atraída. |
Volvamos ahora a la figura 6, pero observando un poco la figura
5. Una tensión alternada dará origen a una corriente
alternada que recorre la bobina. Y una corriente alternada se
caracteriza porque cambia constantemente de polaridad. En cada
ciclo de la tensión alternada tendremos que la corriente
recorre la bobina, medio ciclo en un sentido y medio ciclo en
sentido contrario.
Pero
debemos advertir que en el instante en que se produce el cambio
de polaridad, la corriente se anula, vale cero, es decir que en
ese instante se anula también el campo magnético
del electroimán. Durante el medio ciclo positivo, el electroimán
tiene su polo Norte a la derecha y durante el otro medio ciclo
es el polo Sur el que aparece a la derecha.
Ahora bien, cualquiera que sea el polo de la derecha, la chapa
de hierro es atraída, venciendo el resorte, pero en el
momento en que se produce la inversión de polaridad de
la corriente y ésta se anula, cesa también el campo
magnético y el resorte se lleva para atrás la chapa
de hierro móvil. Luego vuelve a ser atraída y así
sigue el proceso.
Resumiendo, la atracción sobre núcleos de hierro
que producen los electroimanes alimentados por corriente alternada
no es uniforme, sino que se corta dos veces por cada ciclo de
la corriente, cosa que hay que tener en cuenta cuando se diseñan
estos electroimanes, para darles mucha inercia y evitar la intermitencia
en la fuerza de atracción.
Zumbadores
o chicharras
El
inconveniente recién señalado en los electroimanes
alimentados por corriente alternada puede ser una ventaja al hacer
campanillas para esa clase de corriente. Veamos qué es
lo que ocurre. Las campanillas descriptas para corriente continua,
alimentadas con pilas, pueden funcionar en corriente alternada
con transformador, pero para este caso se construyen modelos más
sencillos, que suprimen el contacto intermitente ilustrado en
la figura 4. Tales dispositivos se denominan chicharras o zumbadores
y su funcionamiento se basa en lo siguiente:

Fig.
7 - Un zumbador para corriente alternada |
La
figura 7 muestra la disposición de los elementos de
uno de los modelos estándar , que está provisto
de campana para sonido fuerte. Tiene, al igual que los modelos
comunes de campanilla, un electroimán, cuyo bobinado
se conecta al secundario de un transformador. La armadura
del electroimán está sujeta a una lámina
elástica, fija por un extremo a un soporte y provista
en el otro del martillo. |
Al pasar corriente alternada por la bobina del electroimán,
se produce un campo magnético, también alternado,
de modo que habrá durante un ciclo instantes de atracción
máxima e instantes de atracción nula. La armadura
se moverá rápidamente, acercándose (por fuerza
electromagnética) y alejándose (por la elasticidad
de la lámina) de la bobina, con lo que se producirá
un repiqueteo del martillo sobre la campana, con un sonido aparentemente
continuo. La cantidad de vibraciones por segundo es mucho mayor
que en las campanillas del tipo común, pues en este caso,
es precisamente el doble que el número de períodos
de la corriente alternada, es decir, que siendo ésta de
50 ciclos por segundo, se producirán 100 vibraciones de
la lámina en el mismo tiempo.
Hay tipos de zumbadores que suprimen la campana y dejan que el
único sonido sea el producido por la vibración de
la armadura del electroimán, de aquí el nombre con
que se los ha designado; el sonido es mucho más suave que
con la campana, por lo que será apropiado para lugares
donde no sea posible utilizar las campanillas comunes por su estridencia.
Electroimanes
industriales

Fig.
8 - Bobina en cortocircuito para corregir el zumbido o temblequeo. |
Para
diversas aplicaciones de la industria se diseñan
electroimanes de diferente aspecto y características.
Asimismo, existen los que pueden ser alimentados con corriente
continua, pero como la corriente alternada está más
difundida, se han diseñado electroimanes especiales
para corriente alterna que funcionan correctamente.
Recordemos,
con referencia a esta última afirmación, el
fenómeno que describimos en la figura 5. La intermitencia
o zumbido que se produce por las inversiones de corriente
al pasar ésta por sus valores nulos puede ser conjurada
eficazmente mediante una bobina o espira en cortocircuito
que abarque parte del núcleo, y colocada en la forma
que se muestra en la figura 8. Se trata de un aro cerrado,
que tendrá forma rectangular y que abarca a una fracción
del frente del núcleo. La remanencia magnetizante
que produce ese aro o espira es suficiente para reducir
considerablemente el zumbido o temblequeo.
|
En
la misma figura 8 se observa que el núcleo no es macizo,
sino que está formado por un paquete de chapas delgadas
de hierro. Esto es común en todos los núcleos magnéticos
cuyos bobinados son alimentados con corrientes alternadas.
De
modo que existen electroimanes que trabajan con corriente continua
y otros que trabajan con corriente alternada. Esto nos da una
primera clasificación y forma parte del primer detalle
de las especificaciones a dar al fabricante para adquirir el que
convenga a nuestras necesidades.

Fig.
9 - Partes que constituyen un electroiman tipo herradura |
Otro detalle muy importante es la forma de actuar. Hay dos
clases principales de electroimanes industriales, y son
los de forma herradura, también llamados de armadura
móvil, y los de núcleo tragante. La figura
9 nos muestra en forma sintética el tipo de armadura
móvil y sus partes constituyentes. El bobinado se
divide en dos partes iguales, que se colocan en los dos
núcleos, conectando ambas mitades en serie entre
sí, cuidando que el sentido de la corriente produzca
campos magnéticos ascendente en una rama y descendente
en la otra, para formar circuito magnético cerrado.
Para comprobar esto, si se acerca una brújula al
extremo inferior de cada núcleo, y se hace pasar
corriente por las bobinas, en uno de ellos el norte de la
misma debe desviarse en un sentido y en el otro en sentido
contrario. |
Los electroimanes de armadura móvil pueden destinarse a
muchas aplicaciones, y en cada caso la armadura tendrá
adosado un dispositivo adecuado, como ser un gancho, una argolla
para un cable, una palanca o barra de tracción, etc. Las
aplicaciones mostradas en las figuras 2 y 3 son dos casos particulares
de los muchos que hay. Generalmente, este tipo de electroimanes
se destinan a trabajos rudos, al movimiento de masas metálicas
grandes y fines de ese tipo.

Fig.
10 - Partes de un electroiman a núcleo tragante |
Para
aplicaciones que pueden considerarse de mayor precisión
o trabajos más delicados, suelen usarse los electroimanes
de núcleo tragante, cuyas partes constitutivas pueden
apreciarse en la figura 10. El circuito magnético es
cerrado, salvo en el espacio o cámara de aire que separa
la parte fija de la móvil del núcleo, o sea
el contranúcleo del núcleo propiamente dicho.
El extremo exterior del núcleo tiene una muesca con
orificios, para fijar mediante un perno o un tomillo la pieza
que debe ser movida al accionar. Las cerraduras electromagnéticas,
los frenos electromagnéticos, las válvulas,
etc., son otras tantas aplicaciones de este tipo de electroimanes.
|

Fig.
11 - Formas de casar el núcleo y el contranúcleo
para aumentar la eficacia. |
En el
aspecto constructivo, no resulta conveniente que las superficies
enfrentadas del núcleo y contranúcleo sean caras
planas de los dos cilindros, por lo que suelen buscarse soluciones
que aumenten la eficacia, dando al accionar durante el rápido
acercamiento una mayor velocidad y uniformidad de la fuerza
actuante o portante. La figura 11 muestra dos de las soluciones
más empleadas, una de las cuales consiste en formar
superficies cónicas paralelas y la otra que coloca
un vástago cilíndrico de menor diámetro
en el extremo del núcleo móvil, el cual penetra
en un orificio cilíndrico del contranúcleo. |
En
todos los casos se especifica también para este tipo de
electroimanes el tipo de corriente disponible para la alimentación,
continua o alternada. Además, hay que indicar la tensión
de alimentación. Este dato está vinculado a la formación
del campo magnético, pero por tratarse de un detalle muy
importante. merece una explicación más detallada.
Fuerza
portante

Fig.
12 - Forma de calcular la fuerza portante de un electroimán
. NI son los Ampervueltas del bobinado. |
En
todo electroimán hay un dato que es el más importante
para las especificaciones de adquisición, y es la fuerza
que debe realizar. Esta fuerza depende del campo magnético
que se forma, el cual depende a su vez de la cantidad de espiras
del bobinado y de la intensidad de la corriente eléctrica
que lo recorrerá. Se acostumbra a multiplicar la cantidad
de espiras por la intensidad tomada en Amperes, y ese producto
se llama ampervuelta (NI). Es lo mismo hacer un bobinado de
muchas espiras y pocos amperes circulando que uno de pocas
espiras y muchos amperes; lo que cuenta es el producto de
ambas cosas. Otro detalle importante es la longitud a recorrer
por el núcleo, pues es evidente que a distancias grandes
la fuerza será menor y viceversa. Y finalmente, la
superficie transversal del núcleo (S), tomada en centímetros
cuadrados, es el tercer dato de importancia. |
Con
todos esos datos vamos a la figura 12, y allí vemos, para
los que gustan de las fórmulas, una que les permitirá
calcular la fuerza portante, dada en gramos de un electroimán
del cual se conocen los datos antes citados. Como hay que asegurarse
que circulen por la bobina los I amperes que se necesitan, hay
que especificar el valor de la tensión disponible en Volt
para que nos entreguen el bobinado correcto. Es de hacer notar
que en los electroimanes de corriente continua, la intensidad
I de la corriente se puede calcular dividiendo la tensión
de alimentación en Volt por la resistencia del bobinado
en Ohm, pero en corriente alternada ese cálculo no es exacto.
Electroimanes
de protección
Las
instalaciones y los artefactos eléctricos que se conectan
a ellas funcionan normalmente hasta que algún detalle imprevista
conspira contra esa normalidad. Podemos mencionar los fusibles,
como el método más simple para evitar sobrecargas
en las líneas, que pueden llegar a destruirlas o a perjudicar
el material aislante que las envuelve. Esto es fácil de
comprender, pues el metal cobre de que se hacen los alambres y
cables conductores soporta temperaturas cercanas a los 1000 grados
sin fundirse, pero la aislación de esos cables a los 100
grados ya se estropea, pues es a base de caucho. Y todo esto proviene
del hecho de que la corriente eléctrica al pasar por los
conductores produce calor, el cual no debe ser excesivo para evitar
elevaciones de temperatura inadmisibles.
Los aparatos de protección de artefactos y líneas
deben actuar antes que ocurran cosas que produzcan deterioros.
De entre los muchos existentes, describiremos los dos más
empleados como aplicación de los conceptos vistos en ésta
página, por ser de interés ilustrativo y para aplicar
los conocimientos adquiridos hasta ahora en todo lo explicado
anteriormente. Se trata del protector de tensión mínima
y el de corriente máxima.
Protector
de tensión mínima

Fig.
13 - Esquema de un protector para tensión mínima.
|
Todos
sabemos, por haberlo oído, que cuando la tensión
de la línea está muy baja, hay que desconectar
la heladera, porque puede quemarse el motor. Y bien, digamos
entonces qué es lo que pasa. Un motor eléctrico
construido para 220 Volt, necesita que se le aplique esa
tensión para funcionar, y especialmente en el momento
de conectarlo hay que estar seguro de que pueda arrancar.
En el caso de la heladera, la que tiene un compresor, si
por casualidad el mismo queda parado en la posición
de empezara comprimir el gas, el motor eléctrico
necesita toda su potencia para arrancar. |
Si
la tensión está muy baja, el motor no consigue arrancar
y queda conectado a la línea sin girar, es decir sin producirse
el fenómeno electromagnético que, entre otras cosas,
le permite soportar la tensión aplicada. Entonces, la corriente
absorbida por el bobinado es mucho mayor que la normal, y puede
fácilmente quemarse la aislación del alambre por
exceso de temperatura. Es cuando se dice que el bobinado se ha
quemado y hay que rebobinarlo.
Para evitar ese inconveniente puede usarse el aparato ilustrado
en la figura 13, llamado protector de tensión mínima.
Es una versión del ya conocido electroimán con lámina
elástica, la cual está tirada hacia arriba por un
resorte graduable. La bobina del electroimán se conecta
directamente a la línea y el circuito de consumo se forma
con dos cables, uno de los cuales se conecta en serie con la lámina
y su contacto extremo C. Mientras el electroimán tiene
atraída la lámina ese contacto permanece cerrado
y el circuito de consumo queda alimentado.
Pero, la fuerza del electroimán está equilibrada
con la fuerza del resorte, y se gradúa este último
de manera que si la tensión de la línea es de, por
ejemplo, 220 Volt ( en caso de que sea ésta la tensión
de línea estándar en uso en el país ) o mayor,
la fuerza del electroimán alcanza para mantener cerrado
el contacto C, pero si la tensión baja de 200 Volt, el
resorte vence al electroimán y el circuito de consumo se
interrumpe. Si lo que estaba conectado era una heladera, el motor
queda desconectado hasta que la tensión de la línea,
por superar los 200 Volt, permite que el electroimán venza
al resorte. Esta cifra de 200 Volt, tomada como tensión
mínima para el protector es arbitraria, pues puede regularse
a voluntad graduando el resorte. Estos aparatos se proveen ubicados
dentro de cajitas con sus bornes para conexión a la línea
y su salida para el consumo.
Protector
de corriente máxima
El
otro caso común de protectores de aparatos o instalaciones
es el dispositivo ilustrado en la figura 14. Es el llamado protector
de corriente máxima y tiene también un electroimán,
pero la lámina elástica 1 del mismo no tiene contactos;
los tiene otra lámina, la 2, que está tirada hacia
arriba por un resorte, pero no sube por estar soportada por un
gancho que tiene en el extremo la lámina elástica
1.

Fig.
14 - Esquema de un protector de corriente máxima
|
La
corriente de consumo se hace pasar por la bobina del electroimán,
y éste atrae la lamina 1, pero mientras la corriente
no es muy grande, no alcanza a vencer la elasticidad de
la lámina 1, y no puede atraerla. También
puede colocársele a esa lámina un resorte
de contención, regulable. Cuando por cualquier circunstancia
la corriente del consumo aumenta por encima de una cifra
que se considera como la máxima normal la fuerza
del electroimán aumenta mucho, atrae la lámina
1 y desengancha la lámina 2, la cual abre el contacto
y se interrumpe el circuito de consumo. Una vez reparada
la falla que había en la instalación, se vuelve
a enganchar la lámina 2 en la 1 mediante un botón
o una palanquita que aparece en el frente de la cajita que
contiene el aparato. |
Estos dispositivos son de una tecnología básica
y fácil construcción, aunque actualmente se hayan
reemplazado por dispositivos electrónicos, se adquieren
pidiéndolos para la intensidad de corriente máxima
que permite la línea, de acuerdo con el grosor de los cables.
Reemplazan con ventaja a los fusibles porque no se queman cuando
hay un exceso de corriente, sino que sirven indefinidamente.
Relevadores

Fig.
15 - Partes principales de un relevador |
Con
los nombres de relevadores, relays o directamente relés
se conocen en las aplicaciones electrónicas a unos
electroimanes destinados a cerrar o abrir circuitos eléctricos
en una serie de combinaciones interminables. Como todo electroimán,
tienen su armadura, su núcleo y su bobinado, corno
partes principales, dispuestos de la manera que muestra
la figura 15, o algo similar. La armadura móvil es
generalmente frontal con respecto al núcleo central,
y se trata de una placa con gozne o bisagra, para que pueda
tener un movimiento de giro acercándose al núcleo
cuando la bobina está alimentada por corriente y
alejándose del mismo con ayuda de un resorte cuando
esa corriente se interrumpe. |
Quiere
decir que como electroimán, el aparato trabaja en la forma
conocida: si cerramos una llave y hacemos pasar corriente por
la bobina, la armadura móvil es atraída y se pega
contra el extremo frontal del núcleo; si abrimos esa llave,
la armadura se abre por acción del resorte. La corriente
puede ser continua o alterna, según la haya previsto el
fabricante, y se especifica siempre la tensión de alimentación.

Fig.
16 - Contactor de cierre (A) y de apertura (B) |
En
estos aparatitos no interesa la fuerza portante, pues
basta que ella alcance para vencer la tracción
del resorte y presionar sobre las láminas elásticas
que constituyen la segunda parte del relevador. Estas
láminas constituyen la razón de ser del
dispositivo, y pueden tener desde dos, como mínimo,
hasta cualquier cantidad.
La
figura 16 nos muestra los dos tipos más simples,
que son el de cierre de un circuito y el de apertura de
un circuito. Entre las dos láminas hay un trozo
de material aislante, corno la fibra u otro, que permite
sujetarlas por el extremo donde están los terminales
de conexión. |
El
otro extremo de las láminas es el que tiene los contactos.
Cuando la armadura es accionada por el electroimán, las
láminas se curvan y los contactos ocurren o dejan de estar
cerrados, como en A y B de la figura 16.

Fig.
17 - Contactor de apertura y cierre (A) y de cierre y
apertura (B) . |
También
se puede, mediante un juego de tres láminas, abrir
un circuito y cerrar otro, en ese orden o en el orden inverso,
según lo muestra la figura 17. Obsérvese que
según la disposición de los contactos de las
tres láminas, al producirse la presión de
la armadura, una cosa ocurre antes que la otra y ese orden
debe ser elegido al especificar las características
del relevador deseado. |
Tenemos,
entonces, que los relevadores no son otra cosa que llaves de apertura
y cierre de circuitos eléctricos, pero que son accionadas
mediante un electroimán, cosa que permite que el botón
de cierre que cierra el circuito de la bobina esté lejos,
en otro lugar, bastando que los cables vayan desde ese botón
hasta la bobina. También tenemos la ventaja de poder cerrar
o abrir muchos circuitos al mismo tiempo y otra no despreciable
de que con un circuito de corriente débil (el de la bobina)
podemos accionar circuitos de fuerte corriente, pues los contactos
pueden fabricarse con esa característica.

Fig.
18 - Vista de un relevador de láminas múltiples.
|
La
figura 18 nos muestra un modelo de relé múltiple,
capaz de abrir y cerrar varios circuitos, comandado desde
el lugar en donde se encuentre el botón o la llave
que cierra el circuito de la bobina. La industria provee
una gran variedad de relevadores, y las especificaciones
contienen como dato fundamental la tensión y clase
de corriente en la alimentación, y la cantidad de
contactos de cierre y de apertura que hacen falta, con indicación
de la corriente máxima que deben maniobrar, a los
efectos de determinar las dimensiones y material constitutivo
de los mismos. En la actualidad, estos dispositivos también
pueden ser reemplazados por los SSR, Solid State Relays,
o relés de estado sólido, que cumplen la misma
función pero son fabricados con semiconductores .
|
Contactores para accionamientos eléctricos
Introducción
– Un contactor es un interruptor el cual es accionado mediante un electroimán.
– Aplicando tensión a la bobina del electroimán se consigue la apertura o
cierre del interruptor.

Se divide en tres partes:
– Contactos de potencia a través de los cuales se alimenta el circuito de potencia.
– Contactos auxiliares para el gobierno y control del electroimán y otros elementos del
circuito
– Electroimán que acciona los contactos de potencia y los auxiliares.
Funcionamiento del contactor

Fig.: Contactor en reposo

Fig.: Contactor conectado

Fig. : Contactores para accionamientos eléctricos