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La esfera impresora ; una curiosidad en la historia de la invención de la máquina de escribir.

Una de las más curiosas invenciones realizadas en Europa para escribir a máquina fue la de un mecanismo ideado por un eclesiástico de Copenhague, un danés llamado Hansen. Consistía la máquina en una pantalla hemisférica de latón, invertida sobre el transportador del papel y el mecanismo para los espacios. En esta pantalla radiaban varillas desde diferentes puntos de la esfera, dirigidas a uno central de impresión, que era el centro de la esfera. La máquina era ligera y pequeña y, aunque trabajaba bien, lo hacía lentamente y resultaba demasiado costosa para que tuviese éxito comercial. En los Estados Unidos se concedió la patente por esta máquina en 1872, y en 1876 se premió con medalla de oro en la Exposición de Filadelfia. A pesar de ello, es sólo conocida en aquel país como una curiosidad.

El crecimiento de los negocios en el siglo XIX demandó con urgencia una máquina eficaz .

De tiempo en tiempo, fueron concediéndose numerosas patentes, representando otras tantas tentativas para producir una máquina que fuese aceptable; pero ninguna de éstas ofreció notable progreso antes de 1867. Además, una máquina de escribir no se hubiera considerado de verdadero valor en el mundo de los negocios en aquella época en que la importancia de los mismos no requería tal auxilio. Pero cuando el brusco avance del progreso se inició a fines del siglo XIX , fue preciso cambiar radicalmente los métodos financieros; todos los hombres de talento trabajaron hacia el mismo fin, y la máquina de escribir, práctica y apta para cumplir los fines a que estaba llamada, no tardó en aparecer.

El primero que consiguió este resultado, haciendo la máquina de escribir indispensable en las casas de comercio, fue Charles Latham Sholes, de Milwaukee, quien, en 1868, sacó patentes sobre modelos que sirvieron para construir las primeras máquinas de escribir que se utilizaron en las oficinas. Asociado con Sholes, que era un impresor y editor, trabajaba Samuel W. Soule, que, de la misma profesión que el primero e inventor, se dedicaba además a la agricultura; a éstos se asoció también Charles Glidden, que por aquel tiempo se ocupaba en otra clase de invenciones. Sholes y Soule trataban de construir juntos una máquina numeradora para marcar hojas de libros en blanco, etc. Los tres se reunían diariamente en el mismo taller mecánico de Milwaukee , donde efectuaban sus ensayos y cada uno se interesaba por las invenciones de sus compañeros.

 
Se dice que Glidden hizo la siguiente observación: ¿Por qué no hacer una máquina que escriba letras y palabras, en lugar de números solamente ? .Esta fue la iniciativa lanzada sin saber, por aquel tiempo, que ya se había estudiado la cuestión anteriormente. La idea no produjo sus frutos inmediatamente; pero teniendo en cuenta los sucesivos incidentes , esta casual observación fue el origen de la máquina de escribir Remington. No mucho después de esto, Glidden descubrió, casi por casualidad, que había sido inventada una máquina por John Pratt, de Centre, Alabama, ideada para hacer precisamente lo que él había sugerido. Estaba sugestionado por el beneficio que la máquina de escribir podía reportar a la Humanidad, así como la fortuna que habría de proporcionar al inventor. Llamó la atención de Sholes sobre la cuestión, rogándole que pensase en ella. Sholes prometió cooperar en el proyecto, y como Glidden fue el primero que sugirió la idea, le invitaron a tomar parte en la empresa y, finalmente, Soule se unió a ellos. Se estudiaron muchos dispositivos y se hicieron numerosas experiencias, dando por resultado la construcción de un tosco modelo, complemento de los trabajos de Soule, que ideó los tipos movibles dispuestos en círculo y otros detalles de menor importancia. Sholes contribuyó con el sistema de espaciar de modo conveniente letras y palabras.
Estas máquinas se presentaron al mercado bajo la dirección de sus inventores, pero Soule y Glidden se separaron de la empresa. Al principio, la máquina sólo escribía en mayúsculas y, aunque trabajaba rápidamente y con exactitud, pronto se vio que estaba lejos de ser perfecta. Se escribieron muchas cartas con ella, y una de éstas llegó a manos de James Densmore, un rico propietario de petróleos y hierros en Meadville, Pennsylvania. Reconociendo el gran valor de esta máquina, adquirió la cuarta parte de participación en el invento, pagando todos los gastos hechos, incluso los que se hicieron en ensayos hasta aquella fecha. Hizo este negocio sin haber visto la máquina, basándose sólo en el hecho de que escribía legiblemente y más rápida que la pluma. Después de verla, meses más tarde, consideró como muy desacertada la manera de construirla, pero buenos los principios en que se fundaba e inmediatamente se propuso perfeccionarla. Se hicieron numerosos modelos, que se abandonaron después y, desanimados Soule y Glidden, abandonaron definitivamente la empresa, y si no hubiera sido por el constante estímulo de Mr. Densmore, Shole hubiera hecho lo mismo. Después que la máquina hubo sido perfeccionada a tal punto que los propietarios creyeron llegado el momento de someter sus méritos al público, decidieron asegurarse antes con la opinión de reconocidos y expertos mecánicos, para que pudieran informar respecto a posibles perfeccionamientos y detalles de fabricación.

La máquina "pesopluma" de aluminio Blickinsderfer .

La primera máquina de escribir con "escritura visible".

Con este objeto se eligió a George W. N. Yost, y después de aconsejar pequeños cambios, que fueron realizados, les recomendó a F.. Remington e Hijo, de Ilion, Nueva York, como indudablemente la mejor preparada de las fábricas para hacer tan delicado y exacto trabajo corno era preciso, debiendo ser las piezas intercambiables. Esta firma había sido encargada de la fabricación de municiones durante la guerra civil y estaba bien equipada con maquinaria y personal práctico; y después de hacer varios cambios y mejoras, construyó un millar de máquinas de escribir. Asimismo, compró los derechos de patente de dicha máquina, que se tituló “Remington”. Todos estos trabajos preliminares se llevaron a efecto en el año 1873, y el primer modelo de máquina «Remington» apareció al año siguiente.

Resuelta la cuestión de la fabricación, era necesario pensar cómo había de organizarse la distribución comercial. El público, que no estaba familiarizado con la máquina de escribir, no podía apreciar su valor y pasaron más de diez años para que, realmente, se conociesen sus ventajas. La primera "Remington" atrajo poderosamente la atención en la Exposición del Centenario de Filadelfia, en 1876; pero una de las objeciones que se hacían era la de escribir siempre con mayúsculas. Sin embargo, esta dificultad se salvó pronto Luciano S. Crandall concibió la idea de introducir un sistema de tecla especial y Byron A. Brooks la de fijar dos tipos, mayúscula y minúscula, en una sola tecla. Las ideas combinadas de estos dos inventores hicieron posible no sólo escribir con mayúsculas y minúsculas, sino también números signos y otros caracteres. Esto tuvo lugar el año 1877. La máquina construida al mismo tiempo por Mr. Yost , conocida con el nombre de “Caligraph”, era de doble caja, es decir, tenía un teclado completo, con todas las mayúsculas y minúsculas con una tecla para cada tipo, estando las mayúsculas separadas y colocadas, sin regularidad, a cada lado del teclado. Esta máquina fue menos popular, pero contribuyó extraordinariamente al desarrollo y empleo de la máquina de escribir, creando la competencia necesaria para atraer al público.

La “Remington” núm. 2, que ganó una medalla de oro en la Exposición de París de 1878, fue la primera máquina con caja superior e inferior de caracteres, siendo modificada en otros modelos, cada uno muy semejante al anterior, pero presentando siempre algún perfeccionamiento. La núm. 2 tenía 38 caracteres; la núm. 6, 76 caracteres y las números 5 y 7 y las de carro ancho todas tuvieron 84 caracteres.

La disposición de las letras en el teclado original fue debida al hecho de que Sholes era un impresor, y la ideó basándose en su oficio; pero se encontró que no era práctica, pues en muchos casos la inadecuada colocación de las letras puede ser un obstáculo para la rápida acción sobre ellas. Se hicieron los cambios oportunos y se reconoció que podía escribirse tan aprisa corno permitía la habilidad del operador en mover con rapidez los dedos, introduciéndose también la tecla de cambio (minúsculas a mayúsculas). Cuando se concibió la idea de escritura por tacto, numerosos autores introdujeron diferentes sistemas, pero todos basados en la misma manera de disponer las letras, y una vez demostrada la utilidad de la máquina de escribir, se trató de buscar una disposición universal para las teclas, para que el mecanógrafo pudiera cambiar de máquina sin cambiar de sistema.

Fotos : Fases de la manufactura de máquinas de escribir hacia los años '20 .


Montaje de los botones de las teclas y de los carros: Los distintos elementos se iban acoplando separádamente , antes de proceder al montaje completo , según se ve en las fotos de la industria de máquinas de escribir hacia 1920 .

Alineación de los segmentos : se hacía por tanteos , y precisaba de una gran habilidad y mucha práctica .

Montaje del mecanismo de sumar : aquí se acopoaban las numerosas y complicadas piezas de este auxiliar de los contables .

Taller de armar : En el se montaban los distintos mecanismos y las máquinas quedaban listas para la exportación .

 


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