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Los experimentos de La Cour parecen
demostrar que Burnham estaba en un error, pues proclamó que
había gran ventaja en adoptar los antiguos tipos ingleses
de motores de viento. En otras palabras: se obtenía más
fuerza con un molino de cuatro aspas del tipo antiguo que con un
motor de gran número de láminas metálicas fijas
a una rueda.
El motor de viento se basa, para
un funcionamiento racional, en un principio diferente que el aplicado
a los barcos de vela. Un exceso de aspas produce como la rotura
y dispersión de las fuerzas que actúan sobre la rueda
por la acción del viento, habiendo probado el sabio danés
que es preciso establecer grandes espacios entre las aspas del motor
para que el aire pueda ejercer su máximo esfuerzo. Como consecuencia
de esto el motor construido científicamente por La Cour para
su estación experimental tenía cuatro brazos , o aspas
, con la pintoresca forma antigua. Las cuatro aspas se movían
por un sistema de palancas y varillas estudiado muy ingeniosamente,
de modo que variaban la abertura de las láminas , dispuestas
en forma de persiana, con automática exactitud y según
varía la fuerza del viento. Las aspas tenían siete
metros de longitud y 2,30 metros de ancho, resultando así
un área de cerca de 73 metros cuadrados y proporcionando
una fuerza suficiente para mover las dos dínamos de 12 caballos
que producen la electricidad.
El profesor La Cour sabía
cuanto precisa un hombre de ciencia, pero le faltaba talento inventivo.
Esto lo suplió otro danés, Soerensen, antes de su
muerte, quien le presentó un nuevo modelo de motor de viento
construido teniendo en cuenta los ensayos y estudios de La Cour.
Este molino tenía también cuatro aspas, pero lo curioso
de ellas era el ser curvas, por lo cual su autor llamó a
este aparato "motor cónico de viento". El profesor
La Cour lo comparó con los mejores molinos de viento alemanes,
y encontrando que, a pesar de ser el área de la superficie
expuesta al viento, ¡sólo una séptima parte
de la correspondiente a los molinos alemanes, desarrollaba un 50
por 100 más de fuerza!
El motor Soerensen podía
trabajar, con una corriente de aire apenas perceptible; pero, naturalmente,
daba más fuerza cuando se movía debido a una brisa
continua y fija. En Alemania y Dinamarca se consideraba más
ventajoso construir los molinos de viento con grandes aspas y ajustar
el mecanismo para que se mueva con ligeras corrientes de aire de
una velocidad de 9,50 a 13 kilómetros por hora. Esta es en
realidad una marcha media muy baja, y en la cual se sacrificaba
gran cantidad de fuerza en favor de la regularidad de la marcha.
De esta manera, un motor de 50 caballos, utilizado para alumbrado
y fuerza motriz, podía trabajar durante todo el año,
parándose solamente el número de horas equivalente:
a treinta días. La ciudad de Wittkeil, en Schleswig, se llegó
a iluminar por un motor de esta clase de 30 caballos de fuerza,
trabajando a la velocidad mínima del viento de 12,50 kilómetros
por hora. Toda la maquinaria se ajustó para esta velocidad;
así, cuando el viento era más fuerte, las aspas se
abrían parcialmente y permitían pasar el exceso de
fuerza sin utilizarla, cerrándose de nuevo cuando la fuerza
del viento amainaba .
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