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Las dificultades
encontradas fueron muchas. Durante el verano el termómetro alcanzó
con frecuencia los 100 Fahrenheit (37,7 °C), y en invierno descendió
cerca de 0° F. (17, 7 °C), y furiosos huracanes y tormentas
de nieve barrieron el río; piezas de acero de 30,50 metros de longitud
y de 60 toneladas de peso fueron levantadas a alturas comprendidas
entre 30 y 91 metros sobre el activo tráfico reinante en la tierra
y en el río, pero sin que llegase a producirse el menor daño ni
en las personas ni en las cosas. La parte de puente construida
sobre la isla fue una especie de armadura provisional de acero,
de peso de unas 1.700 toneladas, y que requirió tanto trabajo como
la construcción de muchos puentes de ferrocarril. Esta obra se llevó
a cabo por medio de grúas móviles, y sobre dicha armadura se erigieron
cabrias, con peso de 65 toneladas, para atender a la construcción
del puente verdaderamente tal. Además había otras dos grúas movibles
de 38 metros y que pesaban unas 625 toneladas cada una. Toda la
obra del puente fue previamente preparada en talleres situados a
161 kilómetros de distancia, y en comunicación con la obra por ferrocarril
y por vía acuática. Algunas de las piezas pesaban 78 toneladas.
Además de los remaches efectuados en los talleres, se hicieron 750.000
en la misma obra.
Doce cuadrillas,
de cuatro hombres cada una, podían antes efectuar mil redobles o
remaches cada día, usando martillos de mano que funcionaban mediante
aire comprimido y que daban unos 1800 golpes por minuto. Cables
de alambre, en lugar de barras, para los puentes colgantes, se usaron
por primera vez por J. A. Roebling, en Niágara, en el año 1855,
para un puente con una luz de 252,50 metros. Su hijo, W. A. Roebling
terminó, en 1883, el puente de Brooklyn que tiene una luz
de 486,33 metros. Este fue el puente colgante mas largo de su época
; para los cables se empleó alambre de acero. Cada uno de los cuatro
cables de suspensión del puente del Niágara contenía 3.640 alambres
. En 1877 los cables fueron cuidadosamente reconocidos, y se encontraron,
prácticamente, sin defecto alguno, después de veinte años de funcionamiento.
En el puente Brooklyn los cables son de 387 milímetros de diámetro
y están compuestos por la cantidad, mayor aún de 5.296 alambres.
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